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2015: Otro año latino en UFC

Fightland Blog

Por Federico Nogueira

Fotografía por Jeff Bottari/Zuffa LLC.

El gran movimiento latinoamericano dentro de UFC comenzó en 2014, cuando la promotora se decidió a organizar la primera edición de The Ultimate Fighter exclusivo de la región. Con el experimento ya consolidado y los nuevos talentos que se fueron sumando, se vivió un 2015 todavía mejor, donde se vio progreso y mucho valor a futuro. No faltará el que dirá que restan años luces para alcanzar niveles como el estadounidense o el brasileño, pero no hay dudas de que Latinoamérica se convirtió en una mina de oro repleta de promesas a explotar y UFC es consciente de eso.

UFC comenzó a sumas a sus filas peleadores de países que antes eran impensados como Chile, Perú, Ecuador, por nombrar a algunos, y eso colabora no sólo en la difusión de la promotora, sino también en el crecimiento a nivel local de las MMA. Cada uno de esos lugares comienza a interesarse aún más por la disciplina y sus mismas federaciones empiezan a ganar terreno y fanáticos. Con el desarrollo local y la generación de nuevos talentos, luego aparece el internacional, con la participación de estos mismos en el máximo nivel mundial. Esta lógica puede apreciarse en cualquier tipo de deporte.  

No es poco que cada vez sean más los países que se empiezan a sumar a UFC. La promotora es la más importante por lejos en materia de MMA y el hecho de que esté abarcando la región habla de que vio verdaderos diamantes en ella. Este año hubo una participación que sorprendió a todos como lo fue la de César Arzamendia en TUF Latinaomérica II. El paraguayo pasó un tiempo entrenando en Brasil y se ganó su chance, pero contó que en su país se le hacía imposible y prácticamente nadie sabía qué era lo que él practicaba. Lejos de ser apenas un número entre los participantes, demostró desde la primera pelea que le sobraban condiciones con un nocaut a pura potencia. Ya en su debut formal, no pudo contra la técnica del mexicano Polo Reyes y perdió por la vía del cloroformo en el primer asalto. De todas formas, logró algo más importante que una victoria, ya que sembró una semilla y marcó un precedente enseñando que, a pesar de inmensas dificultades, el camino se puede transitar y es posible llegar a lo más alto.

Por supuesto, otro caso a destacar del año latino fue el del peruano Enrique Barzola. No era muy tenido en cuenta durante el reality pero comenzó a imponerse y logró meterse en la final. Le tocó una parada brava ante el mexicano Horacio Gutiérrez y no había quién apostara una ficha por el peruano. Sin embargo, éste realizó una estrategia perfecta, demostró un importante nivel de lucha y dejó sin oportunidades a su rival. Ganó con claridad y también marcó un antes y un después cuando se convirtió en el primer campeón no mexicano de TUF Latinoamérica.

Estos ejemplos sirven como muestra para evidenciar que la evolución está al alcance de la vista. En los viajes a los eventos UFC uno tiene la suerte de dialogar con periodistas de otros países y todos coinciden en que, sin importar la bandera, la disciplina está creciendo y cada vez gana más adeptos. Por supuesto, factores como la cultura pugilística, la tradición y hasta los recursos económicos hacen que algunos se desarrollan más que otros.

México picó en punta en cuanto a desarrollo y una fiel muestra es Yair Rodríguez. Se coronó campeón del primer TUF Latinoamérica y desde ahí no paró. Ahora ya lleva tres victorias dentro de UFC llenas de patadas espectaculares y, si continúa con este nivel, tiene grandes chances de pelear por el campeonato dentro de algunos años. Tuve la suerte de cruzármelo en Monterrey y él mismo me destacó el buen nivel que viene teniendo la región, y admitió que, por lo que pudo ver, le gustó más el aspecto técnico de la segunda temporada del reality que la que lo tuvo a él como participante. Ahora todos esperamos una tercera edición mejorada, para 2016, y con aún más talento. Además, el próximo año volveremos a ver a jóvenes promesas como el ecuatoriano Chito Vera y el chileno Diego Rivas, pioneros en sus países y ya con fecha de pelea para 2016.

Entre las generaciones nuevas, el colombiano Fredy Serrano y el mexicano Marco Beltrán, también salidos de la primera temporada de TUF Latinoamérica, reaparecieron en el evento de Corea para conseguir sus segundas victorias en la promotora. Pero también debemos de hablar de peleadores que abrieron camino para todo este nuevo talento latino. El mexicano Erik “Goyito” Pérez regresó después de más de un año fuera por lesión. Salió del octágono con un triunfo, mismo que marcó el quinto en la promotora, y aunque ya suma siete peleas en UFC como uno de los latinos más experimentados, apenas cumplió 26 años, por lo que tiene mucho por delante. Para Argentina, ha sido Santiago Ponzinibbio quien ha marcado el ritmo. Después de impresionar con su participación en TUF Brasil II, Santiago ha cumplido con cinco apariciones oficiales en el octágono, y cerró el año con una impresionante victoria por nocaut técnico.

Hay una combinación interesante entre los latinos que han ido apareciendo en UFC en los últimos años, entre talento nuevo que se sigue desarrollando habilidades y pioneros que mantienen esa garra latina que nunca se rinde. Los cambios más evidentes comenzaron en 2014, se empezaron a afianzar en 2015 y se espera que en 2016 siga firme el crecimiento latinoamericano. Lo que sucede en UFC es la punta del iceberg, porque bien debajo hay pequeñas federaciones que dejan la vida en cada uno de los países para sacar buenos talentos y poder mostrarlos en el máximo nivel internacional. Hay buenos resultados, pero ojalá vengan mejores.

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