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Cuesta arriba, el peruano Marco Olano llega a TUF Latinoamérica II

Fightland Blog

Por Claren Anderson

Fotografías por José Eduardo Rojas.

Hacerse peleador no es difícil. Lo complicado, diría, es vivir de las peleas porque, al menos en un lugar como Perú donde el deporte aún no tiene tanta exposición y tampoco goza de apoyo, lo que recibes por cada combate no te alcanza para vivir, incluso muchas veces esa paga es bastante ridícula. Hay algunos veteranos, sin embargo, que pueden hacer un dinero decente por el nombre y fama que han creado.

Marco Olano Rabines, de veintidós años de edad, jamás tuvo la idea de hacerse peleador y menos de vivir del deporte, a pesar de que empezó desde muy pequeño haciendo karate y luego a los once años se enamoraría del boxeo. Para él, las peleas se convirtieron en un imán que lo atrajo hasta el gimnasio Kamikaze, donde conoció a su mentor y segundo papá, Luis Arana, quien desde hace nueve años se ha encargado de formarlo en el mundo de las artes marciales mixtas.

La inspiración de Marco Olano para empezar a entrenar MMA fue ver a Chuck Liddell y Vítor Belfort, dos asombros peleadores que siempre se han caracterizado por hacer una pelea de pie y noquear a sus adversarios. Ese estilo—tan vicioso, agresivo y devastador—influyó en su deseo de hacerse más fuerte.

“Pienso que nadie esperaba mucho de mí en el medio de las artes marciales mixtas”, dijo Olano cuando le pregunté cómo fue su desarrollo en las MMA y qué lo impulsó a seguir. “A los quince años de edad empecé en amateur y noqueé, me fue bien. Después entré a profesional y comencé a noquear”.

La carrera de Marco Olano es muy interesante. Con tan sólo siete peleas, que se forman a raíz de seis victorias y una derrota, el peruano debutó como profesional a la edad de diecisiete años, y tuvo rivales muy duros desde su primera pelea cuando lo idóneo muchas veces es empezar con una competencia de un nivel acorde.

El deporte en ese entonces era sólo un pasatiempo que disfrutaba a plenitud y por eso jamás se negó a aceptar un desafío, independientemente de quién se tratase.

“Yo conozco gente acá que les arreglan las peleas o que les dan peleas fáciles. O que les hacen carrera, por decirlo así”, comentó el artista del nocaut. “En mi primera pelea profesional me pusieron a alguien con más experiencia. La segunda fue igual. Todo fue rápido. Luego, en la tercera, me ofrecieron quinientos dólares para enfrentar a Renato ‘El Tanque’ Puente, un veterano al que había visto pelear junto con Daniel ‘La Hiena’ Aspe y Johnny Iwasaki en campeonatos durante años. Yo lo había visto competir incluso antes de que yo pensara en entrenar MMA. Acepté porque todos respiramos el mismo aire y no le tengo miedo a nadie. Simplemente me preparé bien y pude ganar”.

En menos de un año compitiendo como profesional, Marco Olano había ganado fama por sus rápidas y entretenidas peleas que siempre terminaban por nocaut; con eso llegó el apelativo de “Knockout”, el cual ha mantenido hasta hoy puesto que todos sus triunfos han sido por la misma vía.

Con un evidente poder para mandar a dormir a sus contrincantes, no sólo le llegó respeto sino también críticas. Olano ha sido cuestionado por usar únicamente sus manos durante cada una de sus peleas; siempre se ha preguntado qué tan bueno es en otras áreas de las artes marciales mixtas. Él, no obstante, me comentó que lo más fuerte de su arsenal es su boxeo y su lucha, haciendo hincapié en lo segundo.

“Siempre peleo y hago, digamos, anti-lucha porque no me gusta ir al piso”, agregó. “Obviamente practico muay thai, lucha, jiu-jitsu y boxeo, pero lo más fuerte que tengo es mi lucha y boxeo. Nunca se ha visto a un Marco Olano que patee o que luche, porque todas mis peleas terminan rápido. Si quisiera ir al piso sé que no tendría problemas, pero prefiero pelear de pie porque me va bien ahí.

“Luis Arana, mi entrenador, me ha enseñado lucha desde que me formó como peleador”, continuó. “Además, yo siempre he contratado profesores particulares en esa disciplina que me fogueaban trayéndome luchadores. También he entrenado con algunos de la selección. Todo a puertas cerradas. Pienso que así se trabaja mejor”.

En su tercera pelea, Marco Olano se había convertido en el campeón peso wélter de la promotora local Inka FC, la cual a los pocos meses adoptaría una nueva metodología en su realización de eventos ya que se mudaría al prestigioso casino Atlantic City y reclutaría a mucho talento internacional.

Teniendo como campeón a un golpeador—que le había apagado las luces a todos sus rivales antes del primer asalto y que tampoco se mostraba indiferente ante el intercambio—una pelea que le resultara difícil sería ante un grappler. El experto en luta livre, campeón de múltiples torneos de grappling y hermano menor del conocido peleador Alexander “Pequeño” Nogueira, Leonardo “Leozada” Nogueira, sería su primer oponente internacional y el favorito para quitarle el cinturón y el invicto.

“Pienso que siempre me han puesto retos difíciles. Tal vez no lo hicieron con buena intención, y al final terminaron haciéndome un favor. Cuando se dieron cuenta de que la cosa no era pelear de pie conmigo, me pusieron a un cinturón negro en luta livre, a un campeón de Abu Dhabi, pero también lo noqueé”, comentó Olano.

“Aunque terminó rápido, fue una pelea dura ante alguien más experimentado que yo, una de las más difíciles que he tenido”, recordó. “Curiosamente nunca salió el video, pero por lo que te puedo contar, porque únicamente hay fotos, yo entré y él me derribó rápido, y me paré. Luego me volvió a derribar y yo otra vez me puse de pie. Yo tengo buena base para salir del piso y por eso me pude recuperar. Lo intenté derribar para demostrarle que no tenía miedo de ir a la lona con él. Posteriormente hice una finta para entrar a piernas, pero él buscó otra vez llevarme al piso. Cuando yo defendía el derribe, aproveché para conectar ocho o nueve codazos que lo terminaron noqueando”.

Uno de los mejores momentos de Marco Olano llegó luego de esa victoria sobre su similar brasileño, porque su nombre comenzó a sonar fuerte y ya se empezaba especular que tendría rivales más duros en sus siguientes enfrentamientos. Pero repentinamente no se supo nada de él ya que se alejó de las peleas durante casi un año medio.

Había rumores de un sorpresivo retiro por problemas en la columna, pero nunca se supo qué pasó exactamente.

“No, claro que no”, contestó cuando le pregunté si era verdad que optó por colgar los guantes a causa de una laceración. “Se podría decir que fue un retiro efímero. Yo amo este deporte y es algo que voy a seguir haciendo. Sucede que me puse a estudiar para convertirme en piloto (actualmente lo es) y mis horas de vuelo las hacía en Pisco. Me la pasaba casi todo el tiempo allí, que es un lugar donde no había gimnasios de MMA y todas esas cosas. En realidad sí presenté en aquel entonces un pequeño dolor en la columna, pero no fue nada de otro mundo. Siempre he tenido un terapista”.

Eventualmente, Marco Olano retomaría su carrera como peleador. Precisamente, en lo que fue su regreso, empezaría a circular los rumores que el UFC estaría realizando una segunda temporada de The Ultimate Fighter Latinoamérica y que tenía los ojos puestos en algunos exponentes peruanos.

Se especuló mucho sobre el plan del UFC para reclutar talento latino, por lo que muchos peleadores se empezaban a pronunciar. A su vez, varios entrenadores y fanáticos escogían a sus representantes favoritos.

“Recuerdo que me encontraba en mi cama cuando de pronto recibí una llamada de Estados Unidos y me preguntaron si estaba interesado en participar en The Ultimate Fighter”, contó el alumno de Kamikaze.

“Pensé que se trataba de una broma, que todo era mentira. Incluso llegué a imaginar que me querían secuestrar”, dijo riéndose. “Me dijeron que si pasaba los exámenes médicos, estaba dentro. Después de dos semanas me llamaron diciéndome que ya era parte del show”.

Formarte parte del reality más famoso e importante de las MMA fue algo que jamás le pasó por la cabeza. Mientras que en su país todos los líderes de gimnasios afirmaban que sus alumnos eran los indicados para aunarse al TUF, él se mantenía entrenando.

La emisión de TUF Latinoamérica 2 está por empezar, pero ya es oficial que todo el alumnado verá acción en noviembre, en un evento que la promotora estadounidense realizará en Monterrey, México.

Independientemente del resultado, Marco Olano se encuentra muy ansioso por mostrarle al mundo lo que es capaz de hacer.

“Esto es el comienzo de lo que va ser mi carrera. Ahora recién siento que estoy empezando en las MMA, que es lo que siempre quise”.

Luis Arana es la cabeza del gimnasio Kamikaze y la persona que formó a Marco Olano como artista marcial mixto. Luis “Pichu” Carillo, mientras tanto, es el responsable de su trabajo físico en el Carillo Top Team.

“Knockout”  ha venido trabajando con ellos desde sus inicios en las MMA, pero ahora que ya se encuentra en TUF Latinoamérica piensa dar el siguiente paso viajando a Estados Unidos para aunarse a la filas del gimnasio MMA Lab, lugar donde se preparan nombres como Benson Henderson, Efraín Escudero, Rick Story, Alex Cáceres, entre otros.

El objetivo del peruano es adquirir nuevos conocimientos para seguir evolucionando como peleador, echándole un par de ingredientes más a su estilo agresivo, fajador, ése que ama y disfruta la afición.

“De Marco Olano nunca van a ver una pelea aburrida, lo garantizo”, enfatizó. “No puedo garantizar que voy a ganar siempre—nunca pienso en perder porque siempre voy a ganar—, pero no puedo prometer algo porque no sé qué va a pasar, sobre todo porque el MMA es un deporte impredecible. No obstante, puedo prometer que nunca van a ver una pelea de Marco Olano que sea aburrida, porque él siempre irá a darle a la gente lo que tanto le gusta”.

La capacidad para comer golpes y noquear a sus rivales es algo innato en él; cuando empezó a boxear desde pequeño siempre supo que eso lo apasionaba y no se detuvo. Y aunque Vítor Belfort y Chuck Liddell hayan servido de inspiración cada vez que veía un evento del UFC, Marco Olano confiesa que siempre ha sentido admiración por todos los veteranos de las MMA de su país, quienes hasta el día de hoy siguen batallando.

Olano creció viéndolos y ahora también tiene la oportunidad de alzar la bandera junto a ellos.

“Admiro mucho a todos los peleadores peruanos del old school. Mi entrenador Luis Arana, Daniel ‘La Hiena’ Aspe, Johnny Iwasaki, Jackson Mora, Christian Freyre, Fernando ‘Zopilote’ Roca y a todos los demás. Siempre he visto a todos y han sido mi inspiración, más allá de Chuck Liddell y Vítor Belfort. A todos ellos los admiro. Yo vengo a formar parte de la nueva generación de peleadores, de la nueva escuela, pero yo me considero un new old school, porque me he criado con todos ellos”.

El reality se empezará a transmitir en agosto y estará conformado por ocho pesos wélter y ocho pesos ligero, los cuales llegarán de países como México, Argentina, Nicaragua, Chile, Perú, Panamá, Paraguay, España y Honduras.

El representante peruano, Marco Olano, quien estará en esa odisea junto a su compatriota Enrique “El Fuerte” Barzola, le pide de corazón a todo el ámbito de las MMA de su país que lo apoyen.

“Que nos sigan a ‘El Fuerte’ y a mí en nuestras carreras”, comentó. “Se podría decir que somos los pioneros, los peruanos, peruanos de verdad que vamos a pelear allá. Que apoyen el deporte porque hay varios peleadores nacionales que podrían pelear allí. No hay que pelearse. Hay muchas enemistades, conflictos entre gimnasios y no debería ser así, porque al final eso no nos lleva a nada bueno”. 

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