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Del Ritmo Urbano al MMA: Una entrevista con Justin Bua

Fightland Blog

Por Tania Pereda

Arte e Imágenes vía Justin Bua.
Decir que el proceso físico, emocional y mental que vive un artista al crear una pintura  es similar al de un peleador de MMA al subir a una jaula puede ser difícil de creer para aquel que sólo ha practicado una de las dos disciplinas o ninguna, ya que ambas destrezas parecieran muy distantes una de la otra. Sin embargo, aquellos que hayan vivido ambos procesos y métodos de manera simultanea como en el caso del pintor de caballete Justin Bua, opinarán lo contrario.

Este multifacético artista ha mezclado la energía creativa de sus muchos años siendo b-boy, con la práctica de arte marciales como jiu-jitsu brasileño y kickboxing, y una formación académica con los pinceles en un extenso y característico trabajo como artista.

“(Pintar y pelear) son actividades individuales intensas, viscerales y profundas que dependen exclusivamente del sujeto que está creando ese momento, se ganan o pierden por sí mismas”, me platicó Justin en una conversación. “Si no crees que eres suficientemente bueno, ya perdiste. A lo largo de los años he aprendido que para pelear y pintar se requiere claridad mental. Debes controlar todas las distracciones que nublan tu mente para desempeñarte en el nivel mas alto”.



Justin Bua nació en Nueva York, ciudad que lo marcó desde niño con los movimientos culturales y manifestaciones propias del noroeste de la ciudad, o el Upper Westside como le dicen sus residentes. El hip-hop es el movimiento cultural del que toma su inspiración y del cual retrata los elementos que lo caracterizan: los MC, los DJ, el breakdance y el graffiti, pero además en ocasiones conlleva una serie de personajes característicos de las calles, la vida nocturna y la ilegalidad como los traficantes de drogas y los estafadores o hustlers.

“Yo presencié el nacimiento del hip-hop, y, a la inversa, el hip-hop dio a luz a mi viaje artístico”, declaró Justin en su libro Las leyendas del Hip Hop, un tributo personal a los pioneros e ídolos del artista de esta cultura, donde también añade: “La pintura en el formato retrato ha sido un visor histórico y provocativo a través del cual observamos nuestra cultura. Por esta razón sentí que era de vital importancia hacer las crónicas de las leyendas del hip-hop en pintura, a modo de retrato”.

Su trabajo consiste en pintar las narrativas de una cultura cuyas imágenes podríamos vincular a cualquier otro territorio como ciertas escenas del submundo de la Ciudad de México, de Chicago, las favelas de Brasil o París. En sus palabras, su arte es de arte: "No hago retratos de cualquiera. Pinto aquellos artistas que son grandes en su arte. Aquellos que se esmeran en ser diferentes y lograr la excelencia. Ya sean músicos de jazz, poetas, MC's, DJ's, atletas o líderes de derechos civiles. Éstas son las personas que admiro y rindo homenaje con mi brocha".



La vocación artística corre en sus venas. Proviene de una madre pintora y un abuelo escultor y también pintor por lo que Bua entendió que pintar era la única cosa que le describía por completo. “Nunca fui capaz de articularme tan elocuentemente con otra cosa como en la pintura. Pintar cuando era niño era una manera de lidiar con mi dolor y frustraciones pero ahora significa algo totalmente distinto a eso, es una experiencia placentera, más como una terapia o una sesión de meditación”, me explicó al respecto de su decisión por el camino del arte.  

Bua trabaja al óleo y de manera clásica ya que hace muchos bocetos y pruebas de color previas. Define su estilo como distorsionado e incluso lo ha bautizado: Buaismo (Buaism), donde el adjetivo “ismo” refiere a corrientes artísticas del siglo XX que surgieron dentro del período conocido como vanguardia y en cuya actitud proponían innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital, para reinventar el arte de ese momento.

“El estilo Buaístico es realista pero abstracto, distorsionado pero con una composición y diseño muy claro. Es impulsado por el carácter y la emoción. Me gusta retratar ciertos personajes y narrativas de mi cultura pero con un punto de vista súper estilizado, más funky y musical por que mi trabajo también está basado en la musicalidad ya que crecí siendo bailarín”, explica.

Durante doce años formó parte de un grupo de b-boys (término utilizado para identificar a los que practican breakdance), plataforma que lo mandó de gira a Europa y otros países a presentarse en grandes teatros alrededor del mundo, por lo que insiste en que su trabajo actual es muy musical y guarda ciertos ritmos. Se considera uno de los primeros bailarines en exponer al mundo este tipo de bailes, y, aunque fue exitoso dentro del área, dibujar fue lo único a lo que regresó, y en lo que fue consistente, ya que dibujar le permitía relajarse cuando viajaba. Además, agrega con cierta nostalgia que, ama bailar pero el tiempo pasa.

“Cuando era chico no existía la palabra hip-hop. Existía el movimiento cultural y ya, la gente era b-boys, MC, DJs… pero esa energía cruda no tenía nombre, era sólo algo que ocurría hasta que los medios expusieron el término. Fue una revolución cultural que formó parte intrínseca de mis memorias de la infancia y crecer ahí fue mi manera de documentarlo”, me contó Justin.

No es coincidencia entonces que en sus pinturas relacionadas al MMA haya retratado sucesos notables de algún evento, ya que para los espectadores y aficionados, estos momentos son memorias mismas del deporte, escenas fácilmente identificables y con las que nos podemos relacionar; y aunque actualmente es practicante de jiu-jitsu brasileño, judo y kickboxing, considera al MMA como la combinación más completa de todos los deportes de combate en una continua reinvención que ofrece posibilidades infinitas dentro de las peleas. Comenta con gran pasión que lo que ama del deporte es que constantemente alguien está creando o reinventando un movimiento y esto se distingue en las nuevas sumisiones y llaves que vemos en las peleas.



“Mi hija entrena judo con Ronda Rousey y va a jiu-jitsu conmigo. Es extraordinaria. Pelear y aprender a pelear es una habilidad increíble. Todos deberían saber pelear,” me dice Justin con un entusiasmo evidente.

Al respecto del comentario, le pregunto si le gustaría ver a su hija más involucrada dentro del deporte que tanto le apasiona y del cual toma su inspiración, pero advierte que llegar a un nivel profesional es una historia diferente y que si ella pudiese tener la carrera de Ronda Rousey, definitivamente la alentaría a estar en ese camino.

“No me gustaría ver a mi hija en una liga profesional, que haga lo que quiera de su vida pero no todos los peleadores son como Ronda. A Ronda nunca la tocan, sale limpia de todas sus peleas aunque la realidad es que a la mayoría de los peleadores los lastiman en sus combates y algunos acaban con daño cerebral y lesiones de importancia.”

Bua ha sido fanático del MMA desde antes del primer UFC, y me contó que solía ir al barrio japonés, Little Tokio, a rentar videos de shoot fighting y de kickboxing; y que cuando vio a Royce Gracie en el primer UFC, se volvió un aficionado de la liga, pues como tantos otros, comenzó a ser testigo del misterio de cómo una pelea podía acabar arriba o abajo, y determinada en cualquier momento.

“Me gustan las peleas épicas donde alguien va perdiendo y de repente se recupera y gana”, mencionó Justin. “Las probabilidades locas. Ronda Rousey es de mis peleadores favoritos, y no lo digo sólo porque es mi amiga, sino por que es el atleta más dominante de hoy día. Otros peleadores que sigo es a José Aldo, Conor McGregor, Gunnar Nelson y Nick Diaz, que es el peleador ya que no le importa el dinero, fama, fortuna y sólo ama pelear… no aparece ante la prensa, no usa trajes, le vale madres y hace lo necesario para arruinar su reputación y enojar a Lorenzo y Dana, pero, es un peleador increíble aunque tiene algunas fallas en su juego, pero me encanta…”.

El carácter extrovertido y las pinturas de Justin ya son conocidas dentro del ámbito del MMA. Algunas de sus pinturas se colgaron en la casa del programa The Ultimate Fighter Brasil 4 y The Ultimate Fighter 20; además, sus exposiciones han sido visitadas por figuras importantes dentro del deporte, ejecutivos, peleadores, árbitros e incluso el mismo Dana White ha hecho aparición en las inauguraciones de su trabajo. Pero Justin está lejos de quedarse quieto, y bajo la misma esencia del MMA, en el que los artistas se desarrollan en diferentes aspectos para encontrar el mejor equilibrio, Justin se desenvuelve en distintos ámbitos.

A la par de sus apariciones en los medios del UFC, codearse con la élite de peleadores, co-desarrollar y comercializar la proteína vegana Immortal Machine y la barra crudivegana Bua Bar, ser autor de los libros El Ritmo del Arte Urbano y Las Leyendas del Hip Hop,tener su propia serie animada llamada Urbania, haber dirigido el documental Walk this way que habla del músico Darryl “DMC” McDaniels, haber sido director de arte de la película On The Shoulders of Giants, documental del equipo negro de basquetbol Harlem Rens y llevar a su hija a clases de judo y jiu-jitsu, Justin también está comprometido con el mundo del arte y las nuevas generaciones de artistas. En febrero de este año estrenó la serie de televisión Street Art Throwdown, un reality que involucra ocho artistas de Estados Unidos compitiendo entre ellos para demostrar la supremacía y donde Justin fue productor y anfitrión.

Bua actualmente dirige su propia escuela virtual de dibujo y pintura albergada en la página web principal donde comparte videos, comentarios, trabajos y asignaturas con sus estudiantes.

“Que la gente ame las imágenes que yo creo es increíble porque hay una audiencia para ello, no sólo son los salvajes (risas) que aman el deporte, también es la gente que ama el arte.”

Pueden seguir el trabajo de Justin Bua a través de su página web o sus redes sociales en FacebookInstagram y Twitter.

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