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Felices fiestas: Bob Sapp y Akebono pelearán en la víspera de Año Nuevo

Fightland Blog

Por Jeff Harder

Fotografía por Masahiro Kawayanagi/EPA

En los deportes de combate, por razones que aún no son claras,  nos llaman la atención los hombres enormes. No importa si no tienen una gran resistencias cardiovascular que encaje con sus cuádriceps. No importa si lanzan golpes como si estuvieran golpeando un tambor, o si sus derribos lucen como un camión cayendo por un acantilado. Nos gusta ver a David derrotando a Goliath, pero nos encanta ver a dos Goliaths golpearse en la cara, una y otra vez.

Este Año Nuevo en la Arena Súper Saitama en Tokyo, los enormes Bob “The Beast” Sapp y Chad “Akebono” Rowan se enfrentarán exactamente doce años después de su primera pelea. La pelea de los supercompletos es parte de un sueño de dos días que será el debut de Rizin Fighting Federation, y se llevará a cabo bajo las reglas del Shootboxing—normas que permiten derribos y sumisiones de pie, pero no pelea en el suelo. Y en realidad, entre menos tiempo pasen en el suelo, mejor: el resultado posible para esta pelea nostálgica será el mismo final rápido y feo que ocurrió cuando se enfrentaron por primera ocasión y llamaron la atención de millones de japoneses.

En el Domo Nagoya el 31 de diciembre, Sapp versus Akebono fue la pelea estelar que encabezó el evento de reglas mixtas, K-1 Premium 2003 Dynamite!!—los dos signos de exclamación estaban de moda. Akebono, un campeón de sumo originario de Hawái y primer peleador no japonés en lograr el máximo rango en el deporte, hacía su debut en el pugilismo. Mientras tanto, Sapp fue defensa en la NFL que había comenzado a competir en deportes de combate un año antes, ganando dos victorias en kickboxing sobre el condecorado campeón mundial, Ernesto Hoost y luciendo aterrador en su derrota en Pride ante el campeón de peso completo, Antonio Rodrigo Nogueira. Ambos tenían fama en Japón que trascendía el deporte, pero cuando entraron al ring, su tamaño sorprendió: Sapp, de 158 kilos, parecía un Mr. Olympia fuera de la temporada de competencias, y Akebono de 181, era una torre de panecillos.

Los tres minutos que siguieron a la campana inicial fueron los más absurdos en la historia del combate mano a mano.

Durante los primeros 90 segundos, Akebono  lanzó golpes torpes y Sapp pateó sus piernas, se tomaron incómodamente en un clinch con Akebono presionando a Sapp contra las cuerdas, el réferi los separó y nadie causó mucho daño. Para la mitad del round, Akebono estaba agotado. Sapp comenzó a golpear con una combinación uno-dos. La pelea comienza de nuevo después de un conteo, y Sapp tumba a Akebono de nuevo. Otro conteo que lo mandó abajo en dos posiciones: en una sentadilla, y luego de cara a la lona. El final llegó al minuto 2:58 del primer round—lo suficiente para ser una experiencia reconocida, lo suficientemente corto para no permitir que la diversión de los fans se convirtiera en angustia.

Aunque no fue la primera pelea japonesa de ese tipo, es presumiblemente el mejor ejemplo del subgénero pugilístico que reinventa los riesgos de la pelea como comedia. También cementó las peleas de circo como buen negocio: según Dave Meltzer de MMA Fighting, 54 millones de japoneses—casi la mitad de la población del país—vieron a Sapp noqueando a Akebono. Partes de esa audiencia siguieron a los peleadores  mientras encontraron éxito en la lucha libre profesional y fracasaron casi por completo en las peleas reales. Akebono logró un 1-8 en kickboxing y 0-4 en MMA, y la revancha con Sapp representa la primera pelea desde que Silva lo sometió en Año Nuevo hace nueve años. Similarmente, la reputación que Bob Sapp se parece a la que tenía a inicios de los 2000. Para cuando se retiró en 2013 con in récord de 11-17 en kickboxing y 11-18-1 en MMA, Sapp había perdido 12 peleas consecutivas en MMA, todas excepto una en el primer round. En sus últimos 14 encuentros de kickboxing, su única victoria llegó cuando su oponente se lesionó. Durante una extraña entrevista con Ariel Helwani de MMA Fighting, se defendió de acusaciones sobre arreglar sus peleas que fue, honestamente, poco convincente.

Aparentemente todo esto no hace nada para disminuir la idea de que ver dos tipos enormes enfrentándose en medio de una arena japonesa en Año Nuevo y golpeándose uno a otro con poca gracia. Cuando eres enorme, no necesitas ser mucho más.

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