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"Goyito" Pérez: "Caí, me deprimí, estuve en el suelo, pero como buen guerrero, me levanté"

Fightland Blog

Por Djatmiko Waluyo

Fotografías por Moises Anaya.

Entre la sombra del Cerro de la Silla y el emblemática Parque Fundidora de Monterrey, Nuevo León, la ciudad que vio crecer al mexicano Érik “Goyito” Pérez lo acogerá de nuevo en su regreso al octágono de UFC. Hace exactamente 25 años, “Goyito” nació en el municipio de Guadalupe, el 19 de noviembre de 1989, a unos kilómetros de la Arena Monterrey donde entrará en acción después de más de un año. Hay mucho de qué celebrar para la afición regiomontana, y por supuesto, para el “Goyito”.

El mexicano estuvo una dolorosa temporada fuera de acción, llena de lesiones y tribulaciones mentales que lo tenían cuestionando todo, pero se ha reencontrado y rodeado de sus seres más queridos para encontrarse renovado ante su siguiente combate este sábado 21 de noviembre contra el francés Taylor Lapilus.

“Me siento muy motivado”, empezó a platicarme un emotivo Érik Pérez. “Estas últimas semanas he estado muy preparado. Nunca había estado así de entrenando y con tanta energía, al cien, antes de la pelea. Me siento como un peleador nuevo, un peleador renovado.

“Caí, me deprimí, estuve en el suelo, pero me recuperé, me levanté como buen guerrero y también aprendí. Me siento como un peleador más maduro, me siento con toda la actitud de regresar a hacer un buen papel en lo que es mi vida, las artes marciales mixtas. Me siento con toda la motivación. Qué te puedo decir, como un peleador nuevo, un peleador que resurge. Lo que he aprendido nunca se me olvidó y este tiempo lo utilicé para darme cuenta que ésta es mi vida y es por lo que tengo que luchar día tras día”.

“Goyito” Pérez pasará la noche de su cumpleaños cortando peso, pero es una celebración, no una infortuna. Es una decisión que ha tomado con su vida y sus ojos se iluminan cada vez que habla de su pasión, de la pelea, de las artes marciales mixtas. El mexicano llega como nunca a su siguiente pelea, a unas pocas libras del peso, y pasando por un campamento de entrenamiento que le reanimó y lo renovó mental y físicamente.

Tras rehabilitarse de su lesión en California, el mexicano encontró casa en Alliance de San Diego, California, un gimnasio liderado por Eric Del Fierro, y se ha acompañado por un equipo que incluye al profesor Miguel Reyes como entrenador de golpeo, George Castro en el acondicionamiento físico y trabajando su jiu-jitsu con Richie “Boogeyman” Martinez. La preparación es fundamental para la confianza y todo lo que se enfrenta la noche de la pelea que describe bien “Goyito”.

Érik Pérez y Miguel Reyes. 

“Te da miedo, te da sentimiento, te da adrenalina… Ese momento donde estás sentado y te están poniendo las vendas y de repente se escucha un nocaut y la arena grita, todos se ponen de pie, y tú estás debajo de la arena, esperando tu momento y te ríes y platicas, todo por no meterte en mente que vas a salir a la pelea. Aunque tengo ya 20 peleas en mi carrera nunca se quita esa sensación de miedo, esa adrenalina que te da este deporte.

“Es una sensación de miedo con adrenalina. Nada en el mundo puede describir eso. A lo mejor nos dirán locos o que estamos tontos, pero es un sentimiento muy bonito que sólo un peleador, un guerrero lo siente; y en México y Latinoamérica yo creo que hay muchos guerreros. Esos somos nosotros.

“Es una sensación muy bonita, por eso estoy haciendo esto. Nunca lo voy a dejar de hacer. A lo mejor los años me van a quitar esto pero es una sensación que no se puede describir”.

Monterrey ha recibido a “Goyito” con porras, con los brazos abiertos y con el mismo sentimiento de cariño y halago que el tiene para toda su gente.

“A mí me da sentimiento ver a la gente y escuchar mi música… es un sentimiento de temor, pero cuando estás caminado, te dices, ‘ok, para esto te estas preparando, por esto estuve en el gimnasio todo el tiempo, por esto tuve tantos sacrificios, esto es por mi familia, por mi gente, para los que en verdad me aprecian. Entras a la reja, ves a tu oponente, y es en ese momento que a todos les cambia la cara, en el momento que cierran la puerta y escuchas el ‘click’ de la puerta, ahí es donde los de agua se hacen agüita y los de fierro se hacen más fuertes. Ahí es donde se les cambia la cara a todos. Dos se encuentran en la reja y tienes que salir en la mano en alto porque tienes que salir con la mano en alto”. 

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