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Hélio Gracie y Buddha: Lo que la Filosofía del Guerrero le puede enseñar a los Millennials

Fightland Blog

Por Pedro Olavarria

No es ningún secreto que los millennials, una generación nacida aproximadamente entre 1982 y el 2004, están teniendo un momento duro. A pesar de las incontables razones utilizadas para explicar porqué, el cuarenta por ciento de los trabajadores desempleados de Estados Unidos son millennials. En cada nivel de educación, personas de 23 a 32 años, están experimentando tasas de desempleo más altas que las pasadas generaciones experimentaron cuando entraron a la fuerza de trabajo. En otros países occidentales, como España o Grecia, donde la tasa de desempleo de los millennials sobrepasa del cincuenta por ciento, el desempleo masivo combinado con un nuevo fenómeno, como la depresión de Facebook, se convierte en un amargo fomento para la desesperanza. Eso es por lo que creo que entrenar deportes de combate, especialmente jiu-jitsu, tiene el potencial de ayudar a algunos millennials a combatir contra la desesperanza y volverse exitosos.

Entrenar jiu-jitsu tiene muchos beneficios. El beneficio más importante es y siempre será la defensa personal. Como ilustran las peleas callejeras virales como “DJ vs. Camionero” y la deprimente y triste pelea convertida en asesinato de un chico brasileño, el no conocer las lecciones más fundamentales y esenciales de siempre enfrentarte a tu oponente, tomarlo en clinch y agachar tu barbilla literalmente pueden costarte la vida. Los deportes de combate, el grappling en particular, son herramientas geniales para pelear porque uno puede practicar estas técnicas  con toda fuerza contra un oponente reacio, con solo un riesgo mínimo de ser lastimado. La competición en torneos nos permite utilizar esas técnicas en una situación de estrés y contra un completo extraño, frente amigos, familiares y enemigos.

Sin embargo, la mayoría luego de cierta edad yen ciertas bendecidas partes de este planeta nunca estarán en una pelea real. A medida que envejecemos, se necesita pagar otras cuentas, nuestros cuerpos se deterioran y nuestros intereses cambian. El entrenar un deporte de combate de manera activa no siempre es un esfuerzo que dura toda la vida. El hecho es que, la mayoría de los luchadores, dejan de luchar luego de la preparatoria y la universidad; la mayoría de los torneos de jiu-jitsu están repletos de cinturones blancos y azules, comparado con los marrones y negros. Así que, ¿qué caso tiene? ¿Qué beneficios tiene el programa de lucha, jiu-jitsu o judo en la preparatoria si uno decide dejar de entrenar? Si tienes un torneo de dieciséis hombres y solo gana uno, ¿qué beneficio tuvieron los otros quince? Yo presento que el segundo beneficio más importante del entrenamiento o incluso simplemente de estudiar deportes de combate es lo que nos enseñan sobre la vida.

Miyamoto Musashi, el Samurai convertido en combatiente itinerante, explicó este beneficio del Bushido, el camino del guerrero: “El Camino del Guerrero no inluye otras guerras, como el Confucianismo, Budismo, ciertas tradiciones, logros artísticos o la danza. Pero a pesar de que estos nos son parte del camino, si conoces el camino en general verás todo. Los hombres deben pulir su propio camino”. Este acercamiento fue repetido por Renzo Gracie cuando dijo: “Veo peleas en todo. Todo son peleas. No importa lo que sea. Despertar en la mañana para salir de la cama es una pelea, créelo”. Las peleas y la vida son sinónimos porque los dos están llenos de oposición, de batallas e incomodidad.


Fotografía vía la cuenta de Flickr de Agustin Rafael Reyes

En el Budismo, la primera marca de la existencia es la palabra Pali, dukkha. Este término ha sido traducido al español como sufrimiento y enfermedad. Prefiero la manera en la que la palabra es representada en chino, 苦. Esta letra se traduce como crudeza (苦) y etimológicamente se relaciona con el dolor (痛苦), infortunio (苦難), angustia (苦惱), depresión (苦悶) y trabajo duro (苦力). La crudeza del nacimiento (苦) y la crudeza de hacer esfuerzos pero no lograr el objetivo (求不得苦), todos son partes de la vida. El dolor de vivir en casa con tus padres a pesar de haberte graduado de una escuela importante a nivel nacional, la tristeza que llega cuando la persona que amas activamente trata de evitarte y la pena de aplicar para incluso el más humilde trabajo  que resultar rechazado, todo esto se siente como ser montado por un movimiento menos pesado en clase de jiu-jitsu. Escuchas su playera de Motley Crue presionando contra tu cara; su gi abierto, como el sudor tentador de Satán, sofocándote cuando cierra sus pies bajo la curva de tu espalda. La existencia de estos momentos inmovilizadores no es el problema; son parte del curso; la pregunta real es cómo lidiar con ellos. Un ejemplo del acercamiento para entrenar para estas situaciones que se traducen en la vida diaria, puede aprenderse de Helio Gracie y sus descendientes.

Ryron Gracie, Rickson Gracie y Javier Vasquez son defensores de lo que puede llamarse paleo-jiu-jitsu, el estilo antiguo y fundamental y la filosofía de Hélio Gracie, que fue diseñada para peleas callejeras y competencias sin tiempo ni puntos. Hélio Gracie  era un hombre pequeño y delgado, que a menudo competía contra hombres más jóvenes y grandes como Wladek Zbysko, Kimura y Valdemar Santana, el último peleó con Hélio durante 3 horas y 40 minutos. Tal pelea fue posible por la manera en la que Hélio se enfocaba en el jiu-jitsu. El enfoque de Hélio al entrenamiento y las peleas es descrito más claramente por su nieto, Ryron Gracie, en el “Malentendido Universal”.

De acuerdo con su visión, cuando uno tiene a un hombre pesado sin moverse montado encima de ti, la primera y más importante prioridad es relajarse y defenderse de los golpes, no barrerlo, someterlo con una llave de pierna o incluso mantener la posición. Que no te duerman, que no te sometan. Una vez que la supervivencia  se ha vuelto relativamente segura, la segunda prioridad es simplemente “ver” al oponente, estar en movimiento y “observarlo”. Mientras él se mueve primero luego el hombre del jiu-jitsu utiliza eso como una oportunidad de atacar; los intentos del oponente es tu oportunidad, La oportunidad puede presentarse en cinco segundos o cinco minutos pero llegará. El hombre del paleo-jiu-jitsu es el grappler de contra consumado. En la mente de Rickson Gracie, la meta no es ganar, sino no perder. Esta es la filosofía que llevó a Royce Gracie a través de sus peleas con Dan Severs, Ken Shamrock y Kimo. Uno debe estar listo para una pelea de dos minutos o de dos horas. Como lo ha explicado Javier Vasquez, la diferencia entre prepararse para una pelea con límite de tiempo y una sin límite es la diferencia entre sobrevivir en una isla desierta con la primera de tus captores de que regresarán en dos días, contra no tener promesa de regreso en absoluto. Esta es una gran filosofía para pelear con un oponente más grande y más fuerte en un ambiente relativamente controlado, pero también una terrible estrategia para el MMA, NCAA y los torneos del IBJJF, donde los puntos y límites de tiempo determinan al ganador.


Imagen vía Royler Gracie

Como en las peleas, cuando llegan las dificultades en la vida, no sabemos cuanto tiempo durarán. Podemos estar desempleados por dos semanas o dos años. Después de una abrumadora separación tal vez podemos encontrar el amor la próxima semana o estar solteros durante varios años. Esa lesión de rodilla puede curarse sola o tal vez requiera cirugía. No sabemos cuanto tiempo durará una pelea. Lo único que sabemos es que incluso si ganamos, como Royce Gracie en un torneo de UDC, tendremos más peleas adelante y no sabemos cuando van a durar esas tampoco, así que protégete a ti mismo. No hay una montada de ese cinturón azul de 130 kilos que luchando no empeorará, la clave es jugar a la defensiva, ganar un poco de control sobre los brazos de tu oponente, proteger tu cuello, siempre enfrentándote a él y respirar. Si todavía estás vivo, todavía estás en la pelea. Cuando los malos tiempos lleguen, y lo harán, la clave es la defensa contra el auto-desprecio, haz lo que puedas para asegurarte de que no vas a empeorar las cosas más de lo que ya son a través de comportamientos auto-destructivos y adictivos, protege tu alegría, y se honesto acerca de lo que está sucediendo y respira. Mientras sigas todavía está vivo; todavía estás en la lucha.

Así como la segunda marca de la existencia en el Budismo es annica, traducido en chino como無常, sin permanencia, las posiciones sobre el tapete o en la vida nunca permanecen igual. El cambio es la única constante. En lugar de pelear para cambiar la situación, podemos ver como la situación cambia por sí misma y luego usas las oportunidades que vendrán para hacer ganancias graduales. Al ir de una posición a la siguiente, ganando pequeñas victorias en la batalla de la vida, como vengan, finalmente llegamos al destino final. Así que en lugar de aplicar en línea para esa posición en Google para la que otras 10mil personas están aplicando, tal vez es mejor hacer relaciones para una posición más paga más baja y menos competitivo  en otro lugar es el camino a seguir. Como lo explicó el profesor de psicología de Harvard, Dan Gilbert, las personas fracasan porque en lugar de ir por la barra de brazo que está a la mano, constantemente van por la gogoplata. No hay que dejar pasar la fruta madura por las naranjas que están en la parte superior del árbol.

La tercera marca de la existencia es annatta o 無我, no Yo. Sacando el Budismo de su contexto védico original y hacerlo una anacrónica representación por el bien del jiu-jitsu, la tercera marca de la realidad es la decepción del ego. Ego es una palabra en latín que literalmente significa Yo. Tanto el jiu-jitsu como la vida requieren que nos deshagamos del ego. Cuando empezamos a practicar judo, lucha o jiu-jitsu, sin experiencia previa en el suelo, nuestras primeras diez o más practicas no son nada sino derrotas, a veces a manos de personas más pequeñas y débiles. Muchos practicantes de jiu-jitsu, desde Paulo Filho hasta Dave Camarillo concuerdan con que Rickson tiene habilidades excepcionales, pero antes de que llegara a ese nivel estaba siendo derrotado por Rolls Gracie. Si no estás tapeando, no estás aprendiendo. El gran maestro Carlos Gracie presuntamente dijo: “Nunca temas a la derrota. La derrota es el ingrediente secreto del éxito”. Para los millennials que luchan luego de la vida post-académica, ese nivel de cinturón blanco sin grados de cansarse rápidamente y tapear ante la gente de menor tamaño puede durar más de lo que esperan. La clave es no tomárselo tan a pecho, dejar el ego en la puerta; porque parte del dolor de estar desempleado o vivir con mamá y papá es la idea de que eso dice algo de lo que eres fundamentalmente. Nadie se castiga a sí mismo por tapear ante un cinturón negro y nadie debería castigarse por caer ante las dificultades, en un momento duro; es parte del proceso de aprendizaje.

Así que, ¿puede el entrenamiento en deportes de combate enseñarle algo a la generación millennial? Los deportes de combate nos enseñan acerca de las estrategias para superar la adversidad en la pelea de la vida. Las peleas son una metáfora para las guerras mentales que son libradas dentro del alma.  Ya sea por experiencia personal, o el ejemplo de otros, los deportes de combate son una analogía para la vida en la mente de un poeta-guerrero.

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