Textos

Hugo Prada: Absorbido por las MMA

Fightland Blog

Por Felipe González Saavedra

Atrás quedaron los días de oficina y universidad. Tras sólo tres años de entrenamiento, el peleador colombiano ya ganó su primera pelea internacional, en el Arena Tour MMA.

Un sábado en la noche. Un televisor encendido. Un televidente divagando por los canales. Sin saberlo, como una iniciación similar a la de muchos fanáticos e incluso de muchos peleadores, Hugo Prada se encontró frente a frente con un evento del UFC, ante el cual levantó su pulgar del control remoto y detuvo su errante peregrinaje televisivo. Y allí comenzó todo.

“Me encontré con eso y me pareció ‘severo’, me despertó como la inquietud”, recuerda Prada, quien habla con un tono de voz tranquilo, casi despreocupado, como si ese punto de quiebre en su vida fuera apenas un giro natural. “Comencé a buscar centros de entrenamiento en Bogotá y afortunadamente llegué a Octagon MMA. Desde allí empezó todo este proceso. Ya van poco más de tres años, en los que no he tenido la misma dedicación ni la misma responsabilidad. Hace un año, cuando se formó el equipo élite de Octagon, fue cuando este asunto comenzó en serio para mí”, confiesa el peleador de 28 años, quien transitaba un camino muy alejado a la jaula antes de ver ese primer evento y acercarse al gimnasio.

“Antes de comenzar a entrenar yo trabajaba en una empresa de transporte público en el área administrativa y estudiaba comercio exterior en la universidad. Llevaba una vida normal, una vida de persona común y corriente”, en la que además nunca había tenido experiencia alguna en deportes de combate. “Siempre jugué futbol. Era de la selección de fútbol sala de la universidad y jugué en el Olaya Herrera (un torneo tradicional de fútbol que se juega en Bogotá). Siempre fui deportista y atlético, pero nunca practiqué ningún deporte de combate hasta que llegué a Octagon”, sentencia Prada, quien poco a poco, a la manera de una adicción, fue absorbido por las MMA.

“No fue tanto que yo dijera que me quiero dedicar a esto. Más bien fue que cada vez esto fue absorbiendo más partes de mi vida y se fue volviendo más importante. Iban pasando los semestres en la universidad y yo comencé a recargar los días para poder ir a entrenar más. Entonces llegó el punto en el que debía decidir si estudiaba o comenzaba a entrenar en serio. Y decidí entrenar”, apunta convencido, en buena medida porque tras esa elección ha construido un récord de 5-1 como profesional, incluyendo la victoria más reciente y más importante de su carrera, conseguida en el Arena Tour MMA, en Buenos Aires, Argentina, ante el reconocido peleador local Nicolás “El Picante” Ryske.

Esa noche, a pesar de escasamente oír uno o dos gritos de aliento en su camino a la jaula, a Prada le bastaron 48 segundos para sorprender a las 7,000 almas que abarrotaron el Luna Park y someter al experimentado peleador de muay thai y kickboxing argentino, que atrapado en una llave de tobillo soltó un doloroso alarido que puso fin al combate por la vía de la sumisión verbal. Fue la ejecución perfecta de lo que el colombiano entrenó y de la estrategia ideada por Pablo Hernández, el entrenador en jefe de Octagon MMA, con quien Prada viajó a Argentina. Fue una victoria inobjetable que salió mejor de lo que cualquiera de ellos hubiese imaginado.

“No pensamos que se fuera a dar tan rápido. Siempre estamos preparados para una pelea larga, pero si uno ve la oportunidad de acabar el combate en cinco segundos va a intentar acabarlo”, apunta el peleador bogotano, que en medio de la euforia se ganó el respeto de un público desconcertado. “Cuando gané la pelea, y esto se puede oír en el video, todo el Luna Park quedó en silencio, pero después de un momento estuvo toda la gente de pie aplaudiéndome. El reconocimiento de la gente fue una de las cosas más lindas que nos quedaron. Eso es un gran aliciente y es de las cosas grandes y gratas que deja esto”.

Además, tras el silencio sepulcral y la ovación, el ganador se dio el lujo de saludar al espectador más ilustre de la noche: Diego Armando Maradona. “Es otro de los recuerdos más lindos que me quedaron de ese viaje”, asegura Prada, quien con cierta cautela buscó entre la multitud al ídolo argentino después de la pelea. “Yo sabía que Diego estaba por ahí y comencé a mirar dónde, hasta que lo encontré. Estuve mirando a ver cómo o por dónde podía entrar para saludarlo, para tomarme una foto. Entonces, un argentino de la organización que estaba con nosotros me dijo que me acompañaba para saludarlo. Él me llevó y le dijo a Diego que yo era el peleador colombiano y que lo quería saludar. Diego muy amable se paró de la mesa donde estaba con sus amigos, se acercó a la baranda, me saludó y me felicitó por la pelea. Tengo un recuerdo muy grato de ese momento”, agrega Prada, quien además del fútbol es fanático del metal, el anime, los videojuegos y las películas de terror.

Ya de vuelta a Colombia, tras la victoria que puso su nombre en el mapa internacional de las MMA, que confirmó su enorme potencial como peleador y que lo consolidó como uno de los medianos más importantes del país, Prada, quien además de estar dedicado a entrenar aún debe trabajar como guardia de seguridad en un bar, tiene claro en qué lugar se encuentran las MMA colombianas. “Acá hay talento y ya no solamente entrenamos para ser los sparrings de todo el mundo, sino para tener un nivel competitivo alto y realmente poder convertirnos en campeones”, ideal que le permite mirar hacia delante en busca de nuevos retos que lo acerquen más al objetivo que, según sus propias palabras, “deben tener todos los que practicamos esto a nivel profesional: llegar a ser campeones del UFC”.

Historias Relacionadas:

Maestro y Alumno: Dos Colombianos en TUF Latinoamérica

TUF Latinoamérica: Un Vistazo al Equipo Werdum

Marlon Vera: “Sueño con ver Sonreír a mi Hija”

 

Comentarios