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La excelencia no necesita traducción: Cain Velasquez, UFC y México.

Fightland Blog

Por Scott Harris

Llevar el MMA a México siempre ha sido una meta importante, un reto y hasta algo un tanto misterioso para promotoras como el UFC. Desde hace algún tiempo, el vecino de los Estados Unidos ha sido un lugar fértil para el boxeo, pero no ha estado tan entusiasmado por las artes marciales mixtas. Hasta ahora.

 

Ahora, al parecer, la respuesta del acertijo ha surgido. La respuesta es Cain Velasquez, y muchas de las señales apuntan a que el campeón de peso completo ha sido el ingrediente no tan secreto que ha llevado al deporte a movilizarse hacia México.

 

El UFC finalmente llegará a México”, dijo Dana White en la Ciudad de México el 29 de abril, anunciando que Velasquez defenderá su título de peso completo en Noviembre. “Los que han seguido a esta compañía y este deporte saben que habíamos hablado de México desde hace tiempo. Siempre supe que llegaríamos aquí en grande cuando se presentara la oportunidad”.

 

Velasquez no es el primer pelador de padres mexicanos que incursiona en el UFC. Pero es el mejor, y tiene una historia que resuena en los dos lados de la frontera.

 

Cain nació en California, hijo de Efraín, un mexicano que inmigró ilegalmente a los Estados Unidos, e Isabel, una mexicana-estadounidense. La historia continúa cuando los dos se conocieron, literalmente, en un campo de lechuga, donde los dos trabajaban.

 

El pasado del peleador peso completo es más que una trama conveniente, es lo suficientemente fascinante como para destapar un mercado candente. Velasquez se apresuró a adoptar su lugar como modelo a seguir tanto en el país y entre los mexicanos en otros lugares, delante y detrás de la cortina proverbial.

 

Tomemos la música de su entrada, por ejemplo, que resuena de los altavoces mientras Cain camina hacia el octágono, su puño envuelto con la bandera de México. La canción “Los Mandados”, es un estandarte de mariachi que cuenta la historia de unos mexicanos huyendo de la patrulla fronteriza.

 

Y luego el tatuaje que dice “Brown Pride”, plasmado clara y fuertemente cruzando las clavículas del campeón. La tinta ha suscitado muchas quejas de racismo y demás, aunque Velasquez se ha esforzado muchas veces por describir su significado real.

 

“’Brown Pride’ cuando era niño significaba ‘Orgullo Mexicano’” dijo en una entrevista en el 2010. “Así es como le decíamos. Es algo que se decía si estamos orgullosos de nuestros orígenes. Lo que hizo mi padre, lo que hizo mi madre, al venir a este país significa mucho para mí. Estoy orgulloso de dónde vengo. Estoy orgulloso de lo que los mexicanos representan. Somos conocidos por ser personas trabajadoras. Somos conocidos por ser guerreros. Somos conocidos por tener mucho corazón. Por nunca dejarnos vencer en el gimnasio. Por trabajar duro siempre. La ética de trabajo que mi papá, y toda la gente mexicana traen, la llevamos al gimnasio y a cualquier cosa que hacemos”.

 

Velasquez indudablemente la lleva al gimnasio y a la jaula. El campeón tiene rostro de piedra pero es feroz, callado pero atroz, eficiente por ser salvajemente atlético, pequeño para ser peso completo pero muy imponente. Velasquez, ex luchador de la Universidad de Arizona, derrota a sus oponentes con ola tras ola de agresión, tanto de pie como en el suelo. ¿Alguna vez has escuchado la expresión “deberías ver al otro tipo” después de una pelea?, eso aplica muy bien para Cain Velasquez, quién está ya muy acostumbrado a medio susurrar en sus entrevistas con Joe Rogan cubierto en la sangre de algún hombre más grande. Antonio Silva, literalmente un gigante, fue victima de esa violencia. Así como el ex campeón Junios dos Santos, dos veces.

 

Esa estoica, incluso fría personalidad se hace evidente con la mayoría de las apariciones públicas del campeón. Pero se descongela un poco cuando está rodeado de compatriotas firmando autógrafo tras autógrafo.

 

Lo aman por su orgullo y su talento, pero también les gusta por la cualidad inusual que lleva a la escena de los combates en México: el tamaño. Algunos peleadores anteriores como Julio Cesar Chávez, Rubén Olivares y Vicente Saldívar no sólo eran boxeadores, pero todos eran peleadores de un peso más ligero. Peleadores mexicanos y mexicano-estadounidenses actuales y anteriores, como Efraín Escudero, Erik Pérez y Miguel Torres dominan las divisiones más ligeras (las cuales son relativamente nuevas en el UFC, factor que podría explicar el hecho de que no son tan reconocidos). Tito Ortiz y Ricco Rodríguez eran tipos más grandes de descendencia mexicana, pero puede decirse que no representaban activamente a la demografía a la medida con la que Velasquez lo ha representado.

 

Esa popularidad no ha significado una exposición masiva en televisión o pagos-por-evento para Velasquez, pero el UFC está esperando que eso cambie este año. Velasquez será entrenador contra el destructor brasileño Fabricio Werdum en la temporada inaugural de The Ultimate Fighter: Latinoamérica, que culminará en el UFC 180, el primer evento de la promotora en la Ciudad de México. Velasquez es claramente la pieza más importante de esta ecuación de expansión, ya que una cartelera previa que había sido planeada el año pasado fue descartada luego de que el campeón se lesionara.

 

Será una nueva experiencia para el UFC y para los fanáticos del MMA, mexicanos, mexicano-estadounidenses, y demás. La común denominador entre ambos lados será Velasquez, y una marca de excelencia que no necesita traducción.

 

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