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Mayweather dice que el Box está en busca de la próxima superestrella blanca

Fightland Blog

Por Nick Wong

Fotografía por Isaac Brekken/EPA

Mientras el boxeo busca una nueva cara que lo represente, el último gran ícono continúa metiéndose desde su retiro, diciendo que la cuestión es racial. En una entrevista con Fighthype, el ex campeón libra por libra, Floyd Mayweather Jr., comentó sobre los contendientes principales a tomar su antiguo lugar en la cima que dejó atrás. Dos nombres se nombraron en la discusión: Andre Ward, originario de Oakland y el boxeador “más temido”, Gennady Golovkin.

“Quien sea que está obligando a Andre Ward a subir a peso semicompleto, eso no está suave. Están tratando de hacer que lo derroten. Por como se ven las cosas, lo que está ocurriendo en el mundo del boxeo, quieren que su superestrella sea caucásica. Es obvio. Y eso ha ocurrido desde hace mucho tiempo”, dijo Mayweather.

Parte de esa declaración es verdad. Alguna vez hubo un prevalente sentido de racismo en la Ciencia Dulce, visto más notablemente en las campañas de la “Gran Esperanza Blanca” que aparecieron en varias ocasiones en el deporte durante los últimos dos siglos. La primera instancia fue cuando el público caucásico convocó a James J. Jeffreis para salir del retiro y destronar al primer campeón de color de peso completo, Jack Johnson, y llevar el título de regreso a la raza blanca. Capturando el sentimiento estaba una cita de un autor estadunidense, Jack London, que dice:

“Jim Jeffreis debe emerger de su granja de alfalfa y quitarle esa sonrisa a Jack Johnson del rostro. Jeff, todo depende de ti. El hombre blanco debe ser rescatado”.

Jeffreis perdió en una pelea dispareja, pero el desprecio del público contra la raza de Johnson se mantuvo. El boxeo no coronaría otro campeón de color de peso completo sino hasta 29 años después cuando Joe Louis derrotó a James Braddock por el título.

La segunda instancia tomó lugar cuando el mal emparejado y con menos habilidades, Gerry Cooney enfrentó a Larry Holmes en una pelea de campeonato que se ganó en gran parte al color de la piel de Cooney. Mientras que no existían malos sentimientos entre ambos antes de la pelea, hubo mucha tensión racial rodeando la pelea, explotada por los promotores desde las esquinas del ring. Fue una de las peleas más anticipadas en la historia del boxeo, demostrando que las controversias raciales venden en el mundo del periodismo deportivo.

Pero cuando se trata de Andre Ward, los argumentos sobre su futuro probablemente no son raciales. No muchos encuentros emocionantes quedan por hacer en la división de peso súper mediano, y la demanda del público para que suba de peso probablemente es para un potencial encuentro contra el habilidoso e invicto Sergey Kovalev, quien se ha quedado sin oponentes en la división de peso semicompleto. Kovalev tiene la ventaja de fuerza, pero Ward tiene mejores habilidades. Es una pelea que cualquiera podría ganar. Tal vez sería más justo proponer una pelea en peso pactado, pero decir que el encuentro propuesto es un complot motivado por cuestiones raciales para quitar a Ward del foco de atención es una exageración.

Además la lógica de Mayweather se enreda un poco cuando después en la entrevista le preguntaron por otra estrella del deporte, Gennady Golovkin.

“La cuestión es que, en cuando al boxeo, todo se trata de tomar riesgos y oportunidades. Yo lo hice. Tomé riesgos. Tomé oportunidades. Estoy esperando su GGG sube y pelea contra Andre Ward. Estaré convencido cuando pueda subir y derrotar a Andre Ward. Hasta entonces, no me convence”.

En otras palabras, al menos según Mayweather, Golovkin tiene que hacer lo mismo que Ward ha sido obligado a hacer. Otro factor para tener en cuenta es que tanto Golovkin como Kovalev, aunque son caucásicos, son extranjeros, y ninguno de los dos tiene el inglés dominado. Sin la nacionalidad correcta o el lenguaje correcto, es poco probable que alguno de los dos tengan mucho éxito con los estadunidenses, tan sólo pregunten cuantas personas saben el nombre del actual campeón mundial de peso completo (y él habla inglés). Y como medallista olímpico que se hace llamar el “Hijo de Dios”, probablemente no es un boxeador más estadunidense que Ward.

El boxeo ciertamente está en busca del próximo gran peleador para representar al deporte, y no se puede negar que las creencias sociales tienen peso en la decisión. Pero con contendientes que van desde un potente Golovkin, al pelirrojo Canelo Álvarez, esperemos poder decir que el deporte ha progresado de sus días más primitivos.

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