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No renuncies a la comida: Manteniendo el peso en las fiestas decembrinas

Fightland Blog

Por Tania Pereda

Fotografía vía el usario de Flickr dopiaza.

En la época navideña soy un poco Grinch. Detesto las filas del centro comercial, detesto los especiales en televisión y en cine, y no me gusta adornar la casa de luces y pinos y villancicos aunque mi pareja sea la persona más entusiasta del mundo con la fiesta y adecue navideñamente desde el timbre hasta las mascotas. Para mí, cada noche de arbolito prendido es un osito polar que regresa al cielo… Pero, por más Grinch que se pueda ser, hay algo que todos—y me refiero a los que exceden mi espectro de amargura y a los que se hallan en el lado opuesto por empacho de entusiasmo—esperamos con anhelo de las fiestas, y repito, todos: la comida. La bendita comida.

El año pasado, por la posibilidad de una pelea que tendría a finales de enero no pude comer cena de Navidad ni continuar el exceso de calorías en Año Nuevo. Tenía que perder unos kilos para comenzar enero en cierto peso. Prohibí a mi familia regalarme comida y bebida. Lo digo con mucho dolor ya que perdí la oportunidad de llenar mi refri de las sobras que me regalan las matriarcas. Mi congelador acaba con kilos de bacalao, tres o cuatro pasteles casi intactos ya que mis suegros evitan lo dulce y finalmente, restos de lasaña, pavo, ayocotes, romeritos y platitos con galletas, mazapanes y turrones.

Este año planeo probar todo el desfile de platillos y aceptar las deliciosas donaciones; sin embargo, hay un detalle que me preocupa de la tragadera a la que me estoy predisponiendo. No quiero llegar rellenando mis licras como oruga y mucho menos subir de categoría en los deportes que practico. Hay que recordar que en enero comienzan algunas competencias.

A pesar de que las calorías diarias recomendadas varían de persona a persona, el año pasado la Organización Mundial de la Salud estableció que la mayoría de los hombres y las mujeres no necesitan más de dos mil quinientas y dos mil calorías al día respectivamente. He aquí una lista de calorías (aproximadas), ya que varían de acuerdo con la preparación del alimento, que contienen algunos platillos acostumbrados en México el celebrado día del 24 de diciembre. 


Información obtenida de la herramienta Food Tracker, del USDA (United States Department of Agriculture.).

Se pueden consumir hasta cinco mil calorías el 24 de diciembre, contando desayuno, comida y cena con sus respectivas bebidas, botanas y postres. Las posadas, celebraciones, recalentados y fiestas decembrinas van a acumularse de no contar con un plan de mantenimiento de peso. Al menos si eres Carlos Condit y Robbie Lawler, o con situaciones parecidas en las que pelearán el 2 de enero, quizás hay que descartar la idea de bajar de peso en esta temporada, hay demasiados pecados a la vista, pero se puede comer inteligentemente para no atentar contra las arterias y disfrutar las fiestas.

Este es un plan o una serie de recomendaciones para no excederse en la cena de Navidad:

*Evitar las entradas. Papas fritas, galletas, colaciones, ponche, chocolates, panecitos con algún embadurnado, cubitos de queso o carnes frías. Son la peor manera de llenarte de calorías sin haber comenzado. Para evitar la ansiedad que me provoca ver todo eso, bebo agua mineral con limón y endulzante sin calorías antes de pasarme alimento a la boca. El gas me llena momentáneamente y el edulcorante con limón me quita el antojo de algo con sabor, aunque algunos prefieren evitar los edulcorantes, yo no.

*Comenzar con una sopa, sin cremas, ni crutones. De preferencia escoger caldos de res o camarón, consomé, sopa de verduras. Si están muy grasosos, yo retiro el aceite con una cuchara. Ojo: El pozole no cuenta como sopa.

*Puedes probar todos los guisos en porciones de aproximadamente una cucharada cafetera o sopera. Parece muy poco, y, se van a burlar de ti por esa ración ínfima, pero probarás de todo y podrás decidir—ya sin el hambre desesperado que puede ocasionar ver tanto platillo decorando la mesa—qué te gustó más y si deseas verdaderamente comer más de algún plato.

*Por cada vaso de vino o de alguna bebida alcohólica que pidas sírvete un vaso de agua mineral o simple. Acaba con los dos al mismo tiempo. Además, si te pasas de alcohol, es una gran manera de evitar la cruda.

*En la medida de lo posible, altera algunos ingredientes de los platillos que vas a consumir para restarles calorías. Por ejemplo, la ensalada navideña de manzana. Sustituye la crema por yogurt sin grasa y la piña en almíbar por piña natural. Si bebes alcohol, evita el refresco, las sodas, gaseosas endulzadas (o como sea que les llamen), sustituye en los cocteles el jugo embotellado y el refresco por una opción sin azúcar. Ocupa menos aceite, aunque sea de olivo, en tus platillos.

Fotografía vía la usuaria de Flickr Laura.

*Escoge: pan o pastas. Nunca ambos. Representan muchos carbohidratos simples que combinados con grasas y azúcares, son alimentos difíciles de digerir y metabolizar.

*Si vas a contribuir con platillos, haz una ensalada. Algo verde y de vegetales, sin aderezos añadidos, cremas o demasiadas frutas, y nada de enlatados. Luego de tantos sabores y especias, se agradece un plato simple, y en general, el sistema digestivo de todos agradecerán esas verduras y frutas frescas.

*Si decides comer porciones normales de cada guiso, alterna un plato de ese platillo por uno de ensalada o verduras (por eso debes llevar la ensalada). Esto deja menos espacio de manera progresiva.

*Come lento, el cerebro tarda alrededor de 20 minutos en recibir la señal del estómago de que estamos satisfechos—aunque en lo personal yo no puedo comer lento, pues la comida servida me produce un poco de ansiedad y, odiaría comer tan lento que cuando terminara, se acabaran los postres o algún platillo que quiero repetir, pero eso ya es cosa mía. Realmente prefiero raciones de cucharita y beber muchos caldos.

*Escoge: Alcohol o postres. Consumir ambos resulta en una bomba de carbohidratos, sólo checa las calorías de cada porción.

*El pavo es una excelente opción para cenar. La carne tiene muy poca grasa y es un buen aporte de proteínas. Cómelo sin piel (que es donde hay más grasa) y combínalo con muy poco relleno o salsas, que son las que le agregan calorías y carbohidratos al platillo.

*Postres: Sírvete porciones muy pequeñas, realmente pequeñas. Me refiero a un cubito de 3 o 4 centímetros máximo. Apenas un bocado de cada cosa. Yo amo los postres y no puedo dejarlos pasar. Quiero ver a qué saben. Cuando puedo servirme, pongo todos los cubitos en el plato. Tener cinco o seis pruebas juntas compensa el tamaño de las porciones y satisface el antojo de dulce.

*Si el anfitrión no entiende el sistema métrico y ya te sirvieron un pedazote de pastel, compártelo. Dos o tres personas permitirán que cada uno coma un par de bocados. Así no hay culpa ni antojo. Yo hago esto con mi novio y ciertos amigos que también aman los dulces. Normalmente, terminan disculpándose por terminarse los pasteles que yo ordeno, pero desconocen que mi generosidad no es virtud.

*No te saltes las comidas para poder comer todo lo que quieras en la cena. Llegarás muy hambriento, tendrás problemas eligiendo y controlándote.

Por último: ¡No dejes de entrenar! Las excusas son más fáciles de encontrar ahora que en cualquier otra época del año.

La Fundación Española del Corazón (FEC) dice que el número de eventos cardiovasculares incrementa notablemente durante esta época y el estudio The Holidays as a Risk Factor for Death, realizado por la Universidad de Duke (Estados Unidos), certifica que las muertes por fallo cardiaco se disparan un 8 porciento respecto a noviembre, que es, a su vez, el segundo mes de mayor riesgo—considerando el Thanksgiving o el Día de Acción de Gracias que se celebra con glotonería en los EUA. El día de Navidad, el 25 de diciembre, es el que registra más fallecimientos por esta causa en todo el año, seguido del 26 de diciembre y del 1 de enero.

Así que no renuncien a la comida, pero tampoco a tanto trabajo y esfuerzo que hicieron para estar en forma; o si planean iniciar el año con propósitos de ejercicio, dieta y estar en forma, no se den su última bomba porque hace que iniciar esos propósitos sea más difícil y costoso. De cualquier manera, ¡Feliz Navidad!

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