Textos

Tres Libros que todo fan de las peleas debería leer en las Fiestas Decembrinas

Fightland Blog

Por Jack Slack

Con las fiestas decembrinas llegando y las noches comenzando más temprano, muchos de nosotros encontraremos más razones para acomodarnos con un libro que salir y ser sociales en las noches. A menudo me piden que recomiende libros para los fans de las peleas y aunque he escrito artículos sobre Boxing de Edwin Haislet, The Book of Five Rings de Miyamoto Musashi y el texto de kung fu de origen desconocido, Bubishi, son tres de los libros que se enfocan en la técnica y estrategia de las peleas. En lugar de eso, la lista de hoy está llena de obras no ficticias que son lecturas fantásticas pero que también nos dan un acercamiento a la mente del peleador, la cultura de las artes marciales, o el espectáculo de la pelea. Libros que alzan dudas sobre la muerte y sobre la crueldad pero que también celebran la belleza y el arte involucrado en la violencia organizada.

La PeleaNorman Mailer

Rumble in the Jungle fue uno de los eventos más importantes en la historia de los deportes de combate. Probablemente nunca haya otra pelea con una planeación cercana a esta. En 1974 la pelea llevó atención internacional a África y a la recientemente nombrada dictadura, Zaire. El presidente y dictador, Mobutu Sese Seko oreció la enorme suma de un millón de diez millones de dólares para tentar al campeón mundial de peso pesado, George Foreman y a su retador, Muhammad Ali para tener su pelea en Zaire  y el promotor sin escrúpulos, Don King hizo que sucedier. Durante el transcurso de los días antes de la pelea la prensa y artistas  en el festival de música que acompañaban a la pelea compartieron un hotel con boxeadores y sus campamentos. Norman Mailer estaba entre ellos y sus memorias sobre el evento surreal componen La Pelea.

Rodeado por un elenco de celebridades, las prácticas de Mailer a lo largo del libro con presentan mucha de la alegría. Desde pequeños acercamientos a la baja opinión de Hunter S. Thompson sobre Don King, a otro acercamiento a las infames tensiones en el campamento de Ali y los papeles de Drew “Bundini” Brown (a quien Mailer apodó El Rey de los Lacayos) y el entrenador Angelo Dundee.

Mailer era un ávido fan del boxeo y su pasión por el deporte es contada en las páginas de La Pelea. Es su encanto que a pesar de una lista de celebridades legítimas en el campamento que incluían a James Brown y B.B. King, Mailer parece apreciar el tiempo que pudo pasar con el viejo Archie Moore. Moore se había retirado del boxeo hacía años y aún así Mailer busca recordar las perlas de sabiduría de Archie. Desde que le preguntaran cómo fue capaz de contragolpear con una infame guardia cruzada, a la pasión de Moore en Zaire—intentando derrotar a escritores y músicos en ping-pong.

La relación de Mailer con Ali ayuda a unir sus memorias en una narrativa coherente y cautivadora. Desde visitar al retador en campamento en los Estados Unidos antes de partir a Zaire, hasta unirse al “Mejor” en su entrenamiento a través de la noche congolesa. La amistad de Mailer con Ali y su genuina preocupación por el retador ayuda a convertir la figura de George Foreman en una fuerza aún más intimidante. Aunque Ali fue autodidacta y dependía de su entrenador, su campamento y Bundini para darle los ánimos y consuelo que tanto necesitaba, Foreman es recordado como un talento estoico siendo esculpido a diario por una “Pandilla de Campeones” en Dick Saccler, Sandy Saddler y Archie Moore.

La Pelea puede volverse tedioso en partes porque aunque Mailer se refiere repetidamente a su idolatría por Ernest Hemingway, no muestra control en su descripción. Muhammad Ali recibiendo golpes junto a las cuerdas de alguna manera se convierte en un trabajador en una línea que decide cuales piezas sirven y cuales no, y atascado entre los momentos de perspicacia y lo que Hemingway probablemente hubiese llamado “verdad” son extractos como:

“Para alcanzar el límite del ‘Corazón de Oscuridad” […] Kinshasa, alguna vez Leopaldville, centro de la trata de esclavos y tráfico de marfil, y visto a través de los ojos malhumorados de una entraña torturada”.

Mailer exagera en ocasiones pero el contenido del libro es fascinante. Norman Mailer es un hombre bastante interesante—al haber obtenido un millón de dólares por adelantado antes de llegar a Zaire y con la mayoría de sus colegas al tanto de la situación—y se rodea por figuras que ahora consideramos leyendas de los negocios pugilístico, literario y musical.

Moving Zen – C. W. Nicol

Escrito durante la fiebre del karate, el recuento de Nicol de su tiempo entrenando en la Asociación Japonesa de Karate honbu en Tokio es parte de una gran tradición de literatura de viajes: un occidental viaja a Asia buscando sabiduría al convivir con un asiático. La adición más reciente a ese género es Comer, Rezar, Amar. Dejando las bromas de lado, la narración de Nicol nos da un magnífico acercamiento al estado del entrenamiento de artes marciales en los 60.

Como un acercamiento a los aspectos tradicionales de las artes marciales japonesa es interesante, pero también sirve como una ventana para el estilo de vida como de culto de la Asociación Japonesa de Karate en ese entonces. En lugar de ser una organización antigua, la AJK se formó quince años antes de la llegada de Nicol y se construyó en gran parte por clubs universitarios de karate y la mayoría de los instructores eran graduados universitarios. En lugar de continuar la tradición de Okinawa, el karate de AJK se convirtió en algo propio.

Uno de los momentos más memorables en Moving Zen se presenta cuando Nicol llega temprano a clase y encuentra a su superior, Sasaki, un cinta negra de segundo grado con algunos instructores de la AJK. Mientras Sasaki es lanzado por el dojo, a Nicol le dicen que para cuando termine, Sasaki habría hecho sparring con oponentes frescos durante una hora sin parar y que lo estaban “rompiendo” para poder reconstruirlo de nuevo. Es una idea estúpida y noble, y muestra en parte la mentalidad en parte de entrenamiento y parte abuso que era popular en muchas artes marciales tradicionales japonesas durante algún tiempo y puede ser encontrada en algunos dojos. 

Gichin Funakoshi golpeando un Makiwara.

El entrenamiento Makiwara, hacer sparring hasta después del agotamiento para construir carácter, el uso de sandalias de hierro (geta) para fortalecer las piernas—las tropas de artes marciales tradicionales demasiado entusiastas  están aquí y yuxtapuestas con las aventuras de Nicol en Tokio después de la guerra. Las memorias de Nicol sobre su amistad con el legendario Donn Draeger proveen un acercamiento a un hombre que pasó a convertirse en un pionero del judo y otras artes marciales en los Estados Unidos y quien estudió y escribió sobre docenas de tradiciones de artes marciales a lo largo de Asia.

El libro es corto y decirte mucho sobre él arruinaría la experiencia de leerlo pero se mantiene en mi librero como un favorito y ha sido ojeado muchas veces a lo largo de los años.

Muerte en la Tarde – Ernest Hemingway

A menos que seas una de las pocas personas en el mundo que aman las corridas de toros, probablemente estás entre los que “se oponen apasionadamente” o “se incomodan al pensar en ello”. Muerte en la Tarde  de Hemingway no pretende por un momento que las corridas de toros son una actividad deportiva y de hecho define la actividad como una tragedia. Pero casi cada detalle compartido por Hemingway sobre la técnica y estrategia de la corrida o la naturaleza de los toros y matadores puede ser aplicada al conocimiento del lector sobre los deportes de combate.

Sustituyan un corneo por un nocaut y podrás ver las retiradas y miedos desarrollándose en el inconsciente de un peleador profesional. Mientras Hemingway escribe sobre los tipos de toros y cómo un toro valiente e ignorante proveerá el mejor espectáculo con ataques en línea recta y sin tendencia de cambiar de dirección no puedes evitar pensar en estos peleadores que atacan en línea recta que abrumaron a sus oponentes hasta que se encontraron con alguien con destreza real y se quedaron luciendo en las nubes.

Y cuando Hemingway habla sobre los peleadores que simplemente se defienden de los toros y esperan a que los toros que atacan con rapidez intenten un trabajo brillante, no podemos evitar pensar en Anderson Silva peleando rounds contra oponentes más conservadores y sólo prosperando contra hombres que estaban dispuestos a atacarlo cuando él los invitaba a hacerlo.

Desde la ceremonia y espectáculo, hasta las estrategias que usa el matador para simular más valentía y habilidades de las que posee teniendo la corrida llevada a la vida por alguien que sabe la diferencia entre las buenas corridas de toros y las corridas de toros por novedad le abre los ojos al lector sobre los detalles del oficio. Desde la ceremonia, a los pases, al arte de matar, Hemingway da una opinión fuerte sobre la manera correcta e incorrecta de hacer cada cosa. Por ejemplo, para el lego, matar es matar. Pero Hemingway explica que una puñalada en el cuello con el matador y el toro moviéndose no tiene la misma habilidad que un empuje estacionario entre espadas ya que el toro es más controlado que el peleador. De hecho un golpe conectado en el lugar correcto sobre el toro sería imposible si la cabeza del toro no estuviera agachada y siguiendo la capa. Como los grandes peleadores en el box y MMA, todo se resume al control y que tanto el hombre puede ganar entre el caos de una pelea. Puedes encontrar a Hemingway reduciendo tu disgusto por las corridas de toros, aunque yo sigo incómodo por ese pasatiempo.

Aunque Ernest Hemingway era un boxeador entusiasta, es lo más cercano que llegó a escribir extensamente sobre un deporte de combate y escribe todo lo que sabe y piensa al respecto. Obstinado, pretencioso y contando historias que lo hacen ver demasiado ocurrente como para ser verdad, el libro de no ficción de Hemingway parece contener menor “verdad” que buscó en su ficción. Pero si no has leído más de eso, el capítulo catorce puede ser uno de los mejores cálculos de los principios de cada concurso de los que leerá cualquier fan de las peleas.

El ideal del matador, lo que espera siempre saldrá del toril y suba al ring es un toro que ataque perfectamente en línea recta y se de la vuelta luego de cada ataque y ataque perfectamente en línea recta de nuevo; un toro que ataque en línea recta como si estuviese en una vía de tren. Lo espera siempre, pero uno de esos toros se presenta una sola vez en treinta o cuarenta ocasiones […] El toro es la parte de la fiesta que controla su salud o enfermedad.

Estoy seguro de que cada fan de las peleas puede recordar a un peleador moviéndose así.

Compren el libro electrónico de Jack, Finding the Art, o encuéntrenlo en su blog, Fights Gone By.

Historias Relacionadas:

Ronda Rousey: Mi Pelea/ Tu Pelea

De la Vara al Puño: Los origenes de las artes marciales

Hemingway vs. Callahan: La pelea literaria más grande de todos los tiempos

Comentarios