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TUF Latam II: La psicología con Enrique Marín

Fightland Blog

Por Djatmiko Waluyo

Fotografías por Brandon Magnus/Zuffa LLC.

El equipo liderado por Efraín Escudero había obtenido una importante y dura victoria cuando Horacio Gutiérrez salió con la mano en alto tras tres fuertes rounds de intercambios en la pelea de pie, clinch, lucha y piso con Daniel Salas. Con la decisión en mano, Efraín Escudero llamó a dos de los pesos wélter más prometedores de la temporada, el argentino Kevin Medinilla y el español Enrique Marín.

Considerando el nivel de peleador de cada uno, fue una elección extraña, pero parecida a la que tuvieron Horacio y Daniel en el episodio pasado. Dos peleadores completos considerados dos de los favoritos para llegar a la final, se enfrentarían en el primer combate para eliminarse de una vez por todas.

Después de las iniciales pruebas físicas y técnicas realizados por Kelvin Gastelum y Efraín Escudero y sus equipos de entrenadores, ambos coincidieron que Medinilla era el peleador más completo, y fue la primera elección de Escudero. El talentoso joven e invicto argentino, consciente de sus habilidades, mantenía su confianza en alto. Por el otro lado, Enrique "Wasabi" Marín, a pesar de su experiencia y los peligros que le presenta a cualquier rival, estaba dudoso del enfrentamiento.

Y este factor psicológico fue una de las claves del combate, pero no sólo durante la pelea, sino todas las horas previas. La mentalidad en sí no la podemos mencionar como una técnica física del MMA, pero se vuelve un elemento clave para que el peleador logre desenvolverse al tope de sus habilidades. Es un factor que todo peleador conoce, y a su vez desconoce. Lo conoce porque no hay peleador de MMA que no sepa y admita que la psicología en el deporte se vuelve un aspecto constante y primordial, pero se desconoce porque no hay receta, viene en diferentes formas y estructuras, y requiere de ajustes particulares en cada competidor.

De hecho, Escudero mencionó que una de las razones principales de la elección de la pelea era por los estados mentales de cada uno, citando las dudas y la falta de confianza por parte de Marín como un factor importante que le daría la victoria a Medinilla. Los nervios y las dudas en sí mismo eran notorios por parte del español, y se volvieron un factor de entrenamiento para el Equipo Gastelum, que buscaba fortalecer la mente del español.

Pero no hay mejor forma de mejorar tu mentalidad que darse cuenta por sí solo que puedes lograr las metas que te pusiste. Medinilla salió al combate como se esperaba, agresivo, lleno de técnicas combinadas en MMA, con golpes, combinaciones, clinch, derribos y control de posición para trabajar el golpe a ras de lona. Parecía cumplirse lo esperado, pero cuando Marín resistió, regresó de pie y escapó del clinch de Medinilla, el semblante le cambió y todo el ritmo de la pelea fue girando gradualmente.

La voz de Gastelum se escuchaba decir, “¡ahora tú!”, y en efecto, Marín fue tomando el mando. Poco a poco, Marín fue tomando el centro del octágono, convirtiéndose en el que presionaba, conectando bien su jab y midiendo sus golpes para encontrar mejor el blanco y controlar la pelea. Marín demostró también un gran entendimiento de los codos a corta distancia, especialmente en los clinch. Por supuesto que Medinilla seguía demostrando peligrosidad y buscando sus propuestas, pero Marín terminaba el primer round en la posición superior, y los estados mentales se revertían, Marín llenándose de confianza, y Medinilla incierto de lo que estaba pasando dentro de la jaula, siendo dominado, y encontrándose ahora él—asumo—dudando de si lograría superar la prueba de la pelea.

Fue un combate movido y muy completo entre dos peleadores técnicos. Hubo acción constante, intercambios, clinch, derribos, trabajo de lucha y pateo, pero fue Marín que tomaba mejor control de manera consistente, y al final, ambos peleadores lo sabían. Sonaba el último campanazo, Marín señalaba a su esquina celebratoriamente, y Medinilla se quedaba sentado sobre la lona cabizbajo. Marín salió con la mano alzada, y posiblemente más importante para su carrera, revirtió la balanza del juego psicológico a su favor, y salió con una mentalidad fortalecida y renovada.

El Equipo Gastelum consiguió el control y llamó al chileno Jonathan Otega y al peruano Enrique Barzola para la siguiente pelea.

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