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Una exhibición celebra el arte perdido de las peleas de zuecos

Fightland Blog

Por Josh Rosenblatt

Obras por Anna FC Smith.

En mayo de 1843, un periódico del norte de Inglaterra reportó una pelea cerca de Manchester entre un hombre llamado Ashworth y un hombre llamado Clegg. Fue una gran batalla, decía el periódico, y aunque Ashworth eventualmente ganó, ambos terminaron gravemente lesionados como resultado. Aún así, la pelea probablemente no hubiera llegado al periódico si los dos combatientes no hubieran estado “ambos en el estado de desnudez con la excepción de que cada uno tenía un fuerte par de botas”. Sólo entonces fue que la situación se volvió digno de las noticias.

Hubo una vez no hace mucho en el mundo del rough-and-tumble (parecido al vale tudo) del Norte de Inglaterra que hombres se reunían y pasaban la tarde pateándose uno al otro en las espinillas con botas con suela de madera. Estas peleas, o combates de “ronroneo” (purring), se convirtieron parte de la cultura de la clase obrera en el Norte de Inglaterra en los 1700, y a pesar del hecho de que siempre fueron ilegales y se tenían que llevar a cabo en un lugar ilícito detrás de las cantinas y en los campos, lejos de los ojos policiacos, la tradición continuó en las regiones de molinos y minas en el norte hasta a mediados del siglo XX, cuando simplemente pareció desaparecer. Los zapatos con suela de madera, o zuecos, que utilizaban para golpear las espinillas de uno al otro fueron populares entre los mineros de cobre y trabajadores de fábrica durante la Revolución Industrial debido a su bajo costo, durabilidad y comodidad entre el frío y la humedad. Cuando salían del trabajo, estos hombres con frecuencia se reunían para el baile de zuecos o para resolver riñas en competencias de “ronroneo”, pateando la espinilla del oponente hasta que uno se rendía o hasta que sangre se vertía. A veces estas peleas se realizaban de pie, a veces con los dos sentados en lados opuestos de un barril.

Incluso en el mundo ilegal y brutal del pateo a las espinillas, sin embargo, aún estaba Inglaterra, y un sentido de honor de caballerosidad deportiva prevalecía. Aunque el deporte era ilegal, tenía sus reglas y sus penalidad por romperlas. Por ejemplo, si uno le pegaba al otro con una patada baja ilegal, el agresor era sostenido en el piso en y su a su oponente le daban una patada gratis a la entrepierna como castigo.

Era común que los dueños de las cantinas eran puestos como réferis y jóvenes recibían una paga para hacer guardia y estar alerta de las autoridades. Las apuestas eran comunes. Incluso habían unos ronroneadores profesionales, quienes ejercían su oficio de patadas hasta Yorkshire. Y sí, en ocasiones estos hombres peleaban desnudos, excepto por sus queridos zuecos, los cuales pulían para sus peleas especiales.

Ahora un artista de Wigan en el área de Manchester, llamada Anna FC Smith, está poniendo en exhibición el arte perdido de las peleas de zuecos en la Galería Oldham. La exhibición, “Purring – Sport of the People”, (Ronroneo – El Deporte del Pueblo), presentará bocetos que dibujó Smith de encuentros históricos de las peleas de zuecos e incluso unas exhibiciones “sensoriales” diseñados a traer una tradición muerta de regreso a vida en la actualidad.

“Las peleas de zuecos son parte de la historia de la clase obrera norteña”, Smith le dijo a The Independent. “Se trataba de orgullo y machismo y era parte de la identidad masculina… El honor estaba en juego. Estos hombre evitaban lo que veían como deportes sangrientos menos honorable, tal como las peleas de perro”.

Es sentido de honor aparentemente se extiende a mantener el código de silencio que gobernó la escena de peleas de zuecos en su apogeo, incluso sesenta años después de que las últimas competencias se llevaron a cabo. Mientras hacía su investigación para la exhibición, Smith se encontró completamente impresionada por hombres que eran lo suficientemente viejos para recordar las peleas de ronroneo, e incluso hasta haber estado involucrado en ellos, pero negaron hablar sobre ellas.

“[Estas] memorias están encerradas en las mentes de las personas mayores”, dijo Smith. “Si no hablan de esto ahora, pronto será muy tarde”.

Para aquellos que dudan la severidad de las lesiones que se podían generar en una pelea de zuecos, existen reportes de que los encuentros seguido terminaban con uno de ellos llevados al piso, estrangulado y después pateado en la cabeza (estilo Pride FC). Y después de que Ashworth derrotara a Clegg esa noche en el mes de mayo de 1843, aparentemente mató al siguiente rival que tuvo en un encuentro de ronroneo y tuvo que huir de inmediato a Australia como resultado. Los reportes no dicen si Ashworth viajó de manera voluntaria o en cadenas.

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